Al
escuchar la palabra hipnosis, no nos sorprende que
las personas tengan un conjunto de ideas erróneas,
producto haber visto programas de televisión,
espectáculos teatrales o por información
sobre la hipnosis tradicional. En cualquiera de
estas experiencias, la hipnosis se presenta como
un estado producido por un poderoso hipnotizador
que en forma autoritaria implanta una sugestión
al sujeto: “tu te estaaas durmieeeendooooo”.
En
realidad, el trance hipnótico ocurre cotidianamente,
siendo algunas veces reconocido como tal y utilizado
en terapia, o en rituales o en otras prácticas,
como en la danza y deportes; pero la mayor parte
de las veces pasa desapercibida. La hipnoterapia
es el uso del trance hipnótico para propósitos
terapéuticos. El trance es un estado especial
de conciencia, en el cual la persona está
con su atención enfocada y con una disposición
mental receptiva para considerar más posibilidades,
usualmente saboteadas por prejuicios y aprendizajes
previos, que la hipnosis puede despejar.
La
hipnosis tradicional utiliza un lenguaje autoritario
para inocular sugestiones. Este método funciona
en algunas personas; pero, para aquellas que resienten
las figuras de autoridad, son catalogadas como “resistentes”
o “no hipnotizables” por la hipnosis
tradicional. Milton Erickson, considerado el padre
de la hipnosis moderna, diseñó un
método de hipnoterapia que utiliza lo que
él llamó “sugestión indirecta”,
la cual no se presenta como órdenes. Estas
sugestiones son dadas en forma de historias o metáforas
durante las cuales se enfatizan ciertas palabras
o frases, se modifica la entonación o tono
de otras frases, produciendo un efecto que no es
interpretado como un “mandato” por la
mente consciente, pero que aumenta las posibilidades
de respuesta desde un nivel inconsciente, utilizando
recursos de la propia persona que incluso están
fuera del alcance de la imaginación del terapeuta.
Como ejemplo, recuerdo la ocasión en que
llegó a mi consulta una persona aterrorizada
porque tenía que viajar en avión y
tenía miedo de morir por un acto terrorista
como los del 11 de Septiembre. Durante el trance
la persona recordó que había visitado
a una “adivina” hace muchos años
atrás y que está había pronosticado
una serie de episodios que habían ocurrido
con exactitud. Entre estos, ya se había cumplido
el nacimiento de dos hijos varones, pero faltaba
por cumplirse el nacimiento de su tercer hijo, que
sería mujer. Este recuerdo fue suficientemente
poderoso para que el miedo desapareciera totalmente
dado que “no puedo morir todavía porque
todavía no ha nacido mi tercer hijo”.
Milton Erickson dijo “si me pierdo al ir a
caballo, es muy posible que si lo dejo libre de
ir donde quiera, él sepa el camino de regreso”.
La
hipnosis Ericksoniana con frecuencia no utilizad
un inducción formal al trance. Un ejemplo
de ello es un caso atendido por el propio Erickson,
de un niño que padecía de incontinencia
urinaria nocturna. En vez de decirle “desde
hoy no te orinaras”, sabiendo que el niño
jugaba baseball, narró una historia que describía
en detalles el gran control muscular que poseían
los jugadores de baseball, y como estos movimientos
se convertían en reflejos, lo que “conecto”
al niño con su capacidad de controlar su
actividad urinaria. Durante la sesión no
se mencionó el problema urinario, ni se realizó
una inducción hipnótica formal.
Los
aporte de Milton Erickson han tenido importante
influencia en la psicoterapia en general, como lo
es el resurgimiento de la imaginería guiada
como método terapéutico; y ha servido
de base para el desarrollo de otros sistemas terapéuticos
la Programación Neurolenguística o
PNL.